Atentaron contra mi vida

El problema es que nadie se hizo eco de esta situación y si le dan importancia, los propios medios de comunicación, al “atentado” que sufrió ayer el Presidente de la República Nicanor Duarte Frutos. por suerte, este trabajo de tener el micrófono enfrente, hace que podamos tener el consuelo de hacer catarsis, aunque mas no sea una vez por semana, una hora y media, con los oyentes de la radio. 

Y si amigo oyente, hoy me voy a confesar con ustedes, porque necesito el apoyo moral, ya que mi vida corre serio riesgo. No se si efectivamente esto tiene que ver con que trabajo en una de las profesiones con más mártires, o por una simple casualidad. Si tengo que aventurarme, voy a optar por la segunda alternativa. 

Les haré una lista de hechos, que quizá no sean sospechosos, pero que me muestran un claro indicio de que están atentando contra mi integridad. Quizá muchos dirán que quiero hacerme la víctima, pero no lo haré, por eso excluiré de estos peligros a mi familia, no porque no lo sufran, sino para enfocarnos en un solo tema. 

Atentado Nº1: Tengo que trabajar desde las 5 de la mañana para comenzar a hacer “El pulso del país” para después continuar con la edición habitual de “La Brújula”. Mi rutina se inicia a las 4 AM. Salí a la calle esta mañana, tuve que apurarme para empezar a buscar algún lugar seguro en el cual esperar algún colectivo. Como no existe transporte público a esa hora, y por las bendiciones que tengo de poseer “movilidad propia” requisito casi imprescindible para esta profesión, no debo atravesar las oscuras y peligrosas calles asunceñas. Eso porque todavía no me mudé a Lambaré, que no queda excluida de la inseguridad.  

Porqué digo que atentaron contra mi vida? En este caso, porque me robaron en mas de una ocasión en la vía pública, en todos los horarios pensados y en todos los lugares que se pueda imaginar. En el asalto utilizaron armas, que de mediar alguna reacción mía, podría haber significado el fin de mis días. 

Atentado Nº2: en el transcurso de mi recorrido, apresurado y constante, tuve que evitar en mas de una oportunidad muchos baches, que pusieron en riesgo mi vida. Porque de perder el control de mi vehículo, podría haber chocado contra cualquier columna, muralla, vereda, ere ere`a. A esto debo sumar mi “imprudencia” en el volante, puesto que casi no respeto ningún semáforo en rojo, ya que por la paranoia que sufro por los constantes asaltos, pongo en riesgo mi integridad con cada violación de transito. Y que quiere amigo oyente? Que me quede esperando solo en el medio de la nada hasta que aparezca algo y pueda pasar algo peor? Podría decir que es el atentado 2 y medio. 

Atentado Nº3: llegué a mi trabajo. Como es fundamental para mi consumir tereré, casi como para respirar, así como no puedo hacer mi programa sin mi computadora, sin anotaciones, sin haber preparado. Traigo hielo en mi termo y para alivianar mis bártulos, no le cargo agua en casa. El agua que salía de la canilla de la ESSAP en la radio era algo turbia. No tuve la suerte de que caiga algún pescadito, pero esa bebida que pretendía consumir era mas parecido a algún desayuno habitual, algún café o chocolate, y no al tereré que consumo diariamente. Por suerte la radio tiene su servicio de agua mineral, así que cargué del expendedor y salvé mi vida nuevamente.  

Atentado nº4: después de una larga jornada de trabajo, tuve que ir a hacer algunos trámites al centro. Subí a un colectivo. En el ómnibus, que jamás freno para subirme y bajarme estaba abarrotado de personas. Sentí que alguien se puso cariñoso conmigo, pensé que era alguno de los amigos de “Paragay” con su campaña “amo a mi novio” que salieron a buscar adeptos de forma mas pragmática. Pero no, era el famoso carterista, que esta tratando de llevarse mi billetera. Por suerte y por precaución nada iba a conseguir de mí, puesto que solamente llevaba mi pasaje de vuelta, y mi cedula de identidad por si las moscas. Cuando se bajó el pasajero que pensé estaba cariñoso, una señora me dijo que estaba por robarme. Le pregunté porque no me lo había dicho y me contó que le exhibió un arma blanca de gran tamaño, suficiente para acallarla. 

Atentado nº5: estoy por casarme. Eso quizá ya sea un intento consumado de homicidio, pero no entremos en esto. Para disfrutar de unas merecidas vacaciones (no digo luna de miel, porque mi excursión no llega anga a ese nivel. Prefiero decir vacaciones para no perder la ilusión de alguna vez tener alguna luna de miel), estoy juntando las monedas para viajar a la Argentina. Quiero visitar ese país, que solamente pude conocer en un viaje para un congreso de Comunicación a Río IV provincia de Córdoba. Como requisito fundamental para poder viajar, me exigen que tenga vacunación contra la fiebre amarilla. Y ahí si que ponen en riesgo de verdad mi vida. A donde fui no encontré vacunas. Como no quiero ser egoísta y todos los días escucho a las autoridades reconocer que solamente con las vacunas se puede combatir efectivamente este mal, quiero conseguir dosis para el resto de mi familia. No solamente mis padres y hermanos, sino suegros (aunque ojalá esto no escuche la señora María porque me dijo que me mataba si le decía suegra, porque, según ella, esa palabra trae mala espina para quienes escuchan. Aunque si todas las suegras son como la mía y mi madre deberían ser geniales) y cuñados. A pesar de la búsqueda constante no encuentro vacunas para evitar morir por la fiebre amarilla. (Muchos dirán que soy exagerado al plantear de esta forma esta enfermedad, y que solo el 10% de los infectados fallece. Pero quien te garantiza que justito a vos no te toca estar en ese rango de occisos) 

Y para colmo de males, al llegar a casa para preparar esta segunda edición del programa, encuentro que Nicanor dice que atentaron contra su vida poniéndole algo en su agua. Las primeras informaciones que salieron del entorno oficialista señalaban que fue afectado en la boca. Al escuchar sus declaraciones de hoy me di cuenta que en nada afectó su capacidad de decir las mismas pavadas que siempre. 

Por eso es que estoy dolido, amigo oyente. Atentan constantemente contra mi vida en el país y a Nicanor porque le pusieron algo en su agua, supuestamente se arma todo un operativo mediático. Quizá tenga que volver a agradecer tener un micrófono enfrente para poder hacer catarsis con ustedes.

Porque los fallecidos por la inseguridad, las carencias en salud, accidentes de tránsito, por fiebre amarilla y dengue, y las demás victimas por causas prevenibles no tienen una frecuencia o línea directa para enviar mensajes o llamar desde el mas allá para comunicarse con nosotros…

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