Los invisibles
Los avances científicos no dejan de sorprendernos, nada mas basta con mirar a nuestro alrededor para que podamos comprender las maravillas tecnológicas del mundo contemporáneo. Las comunicaciones, los descubrimientos científicos, las expediciones extraterrestres siguen avanzando, llegando a niveles insospechados, aquellos que nuestra mente no podía llegar a dimensionar hace meses nada más. Simplemente debemos hacer el ejercicio mental y volver a observar lo que era nuestra niñez. Es un ejercicio sencillo, y notaremos las diferencias con los entretenimientos de los chicos de la actualidad.
Pero no hablemos de los tiempos pasados, porque la realidad que nos toca enfrentar tiene muchos aspectos para ir analizándolos lenta y pausadamente, e incluso, para muchos, ir degustándola de a poco. Nos referimos específicamente a los tiempos históricos que estamos viviendo en Paraguay, con los cambios políticos que se avecinan.
El Paraguay de hoy, sufre muchos males. Corrupción, desidia estatal, carencias en salud y educación, entre otras. Una extensa población sufre en la extrema pobreza, sin posibilidad de subsanar sus necesidades básicas. Esta franja de ciudadanos ha crecido sostenidamente, y no solo es perceptible en las estadísticas, sino que es una realidad que la podemos palpar diariamente.
Es este un punto importante en el análisis que pretendemos instalar. Es difícil comprender como, existiendo una gran mayoría de paraguayos que están dentro de las características que estuvimos citando anteriormente, tengan un distintivo casi indeleble. Son invisibles. Por lo menos para las autoridades.
Este gran porcentaje de compatriotas, son sencillamente personas de relleno en el país, que sirven para ser visitadas, mentiras de por medio, en tiempos electorales. Con engaños, espejitos y demás artilugios, la gran mayoría de los dirigentes políticos del país, han utilizado y sacado un buen provecho de las necesidades de esta gente. Ellos son simplemente invisibles. Aunque estén nadie los ve.
Sin embargo, es tiempo de que la situación varíe. Existe la esperanza de nuevos tiempos. Es la oportunidad de aquellos invisibles para expresar su verdad. De convertirse en visibles, seres de carne y hueso para el Estado paraguayo. Esta situación está condicionada a que las autoridades electas, a pesar de las críticas que ya han recibido, puedan revertir este escenario. Las promesas electorales apuntaban a un Paraguay sin exclusiones, en donde los más necesitados tendrían voz, y serían atendidos y sus carencias serían paliadas. La gente votó esta posibilidad. Votó contra quienes lo ignoraron, quienes se creyeron todopoderosos y no veían las miserias del pueblo.
A todo esto debemos agregar, lo que se ha dicho mil veces, “Se ha dado vuelta la tortilla”. Muchos políticos que han ignorado al clamor popular, pasarán de ser grandes pro hombres del país, a ser invisibles. Dicen que uno de las mayores sanciones que pueda darse es la indiferencia. Quienes abusaron del poder en Paraguay ahora quedarán con ese estigma de la gente, se convertirán en personas ignoradas por la mayoría. Algunos dicen llanura, otros dirán que es castigo divino.
Pero como la suerte ayuda a muchos, estos quienes gobernaron el país a espaldas de los paraguayos tienen la posibilidad de servirse de los avances tecnológicos, para pasar desapercibidos, por la vergüenza que quizá alguna vez puedan llegar a sentir, tras rotundos fracasos gubernamentales.
Un grupo de científicos dice estar cerca de hallar la manera de hacer que los objetos tridimensionales parezcan invisibles: cubriéndolos de un material especial que reorienta los rayos de luz que caen sobre ellos. Estos hallazgos, por parte de científicos de la Universidad de California en Berkeley encabezados por Xiang Zhang, serán divulgados durante esta semana por las revistas especializadas Nature y Science.
Pasar a ser invisibles es una buena alternativa. Tal vez esto sirva a Nicanor Duarte Frutos y compañía. Aunque la historia, la llanura, y ojalá alguna vez la Justicia se encargue que los mismos ocupen el lugar que merecen en nuestro país.
Todavía no hay comentarios
Replica