Liderazgos oportunistas
En medio de todo este conflicto de tierras, invasiones, ocupaciones, violencia, abusos, dimes y diretes les confieso que para nada me sorprenden las declaraciones del líder carpero Eulalio López que señaló hoy claramente que solamente son paraguayos aquellos que hablan guaraní y cantan nuestro himno. Me preocupan otros aspectos vinculados al tema, más que sus expresiones.
Es que, lo de López no es más que la muestra cabal del liderazgo de ciertas organizaciones paraguayas que buscan sacar el mejor rédito dentro de una coyuntura que les es favorable. Las condiciones sociales en la que muchos de estos personajes surgen y establecen su accionar como fuente de generación de recursos es lo indignante. La pobreza de miles de compatriotas, la expulsión del campo de la cual son víctimas, debería ser un motivo de movilización generalizada para encontrar soluciones que eliminen verdaderamente este flagelo. Sin embargo, se utiliza como una trinchera en donde estos dirigentes se parapetan para lucrar en beneficio propio.
También es gravísimo para el funcionamiento de una República que intenta ser seria alguna vez que los organismos estatales tengan una respuesta nula ante esta realidad. Ni para la seguridad de los trabajadores y autoridades de la zona, ni para establecer un catastro verdadero y confiable en el cual se puedan amparar la Justicia para dictaminar la sentencia conforme a derecho. Ni para respetar la propiedad privada, ni para preservar la vida de los desposeídos.
La respuesta del gobierno ante esta realidad, si no es cómplice, hace el mínimo esfuerzo para disimular esta postura. En todo caso es negligente, cuando se asegura que los propios manifestantes carperos serán los que resguardarán la integridad de las Fuerzas Armadas. Con esta calificación, es lógico que los integrantes de grupos marginales como el Ejército del Pueblo Paraguayo sonrían ante cada anuncio de intervención de estas fuerzas de seguridad que ni siquiera pueden auto resguardarse en medio de un conflicto de tierras.
Hay que ser claros también en este punto. Que no sorprenda las aseveraciones de Eulalio López, que rozan el fascismo nazi, cuando destaca algunas características raciales como una diferenciación entre personas, no es ni por casualidad un aval táctico a estas afirmaciones. Lo que si asusta es el nivel nulo de respuesta ante esta realidad por parte de las autoridades nacionales que simplemente siguen una agenda, que claramente está marcada entre las mismas y estos manifestantes, que en todo el gobierno de Fernando Lugo tuvieron las llaves del Palacio de López para entrar y salir del mismo cuando y como quisieron.
El Paraguay está cayendo en una situación de incertidumbre en la que todos salimos perdiendo. Si un escenario de caos y crisis es el que se quiere desatar para evitar el correcto funcionamiento de las instituciones, y conseguir así mantenerse en el poder, los que idearon este planteamiento están muy equivocados. La ciudadanía, que tristemente está muy callada, saldrá a defender sus derechos. Como ya lo hizo en más de una ocasión en los últimos años.
Por eso, más que nada es momento de sacar dos conclusiones. La primera, las autoridades deben enderezar el rumbo. La segunda, la gente debe dejar de vivir anestesiada y salir de su abulia. De lo contrario, líderes de baja calaña, como Eulalio López y compañía, seguirán marcando la agenda de un país que requiere otro tipo de temas para intentar salir de la mediocridad en la que persiste hace tanto tiempo.