Gracias Salvador
La verdad que en medio de tantos problemas, conflictos de tierra, desvíos de calles, aumento del precio del dólar, atentados contra la Constitución, sequía, escasez de cemento, sumándole a los conocidos problemas estructurales de nuestra sociedad, tendríamos que hacer un punto y aparte para destacar un hecho que por ser excluyente debería servirnos de ejemplo. Hoy se cumplen dos años del atentado que casi le costó la vida y la carrera deportiva a Salvador Cabañas.
Intentar realizar hipótesis y fantasear sobre lo que podría haber ocurrido en la vida del Mariscal y la selección paraguaya si él no hubiera estado en ese momento y en ese lugar, es una cuestión totalmente innecesaria. Lo que pasó, por algo pasó y quizá dimensionando cualitativamente el aprendizaje que nos dejó este hecho tenga un mayor impacto en una nación que requiere de forma urgente ejemplos de vida de verdaderos héroes que ayuden a levantar nuestra alicaída autoestima.
Hablar en estos términos hasta puede sonar cursi. Sin embargo la intención de este comentario no está marcada con este carácter. Siempre es importante destacar los hechos que sirven de modelo a seguir y mencionarlos es una cuestión de honor, para con sus protagonistas. Finalmente el objetivo es que el aprendizaje llegue a las personas y el conocimiento se instale para intentar enmendar nuestro destino.
Porque simplemente tenemos que decir que lo que nos demostró Salvador Cabañas en estos dos años es que no hay barreras que puedan ser infranqueables. Todo es posible si uno da hasta lo que no tiene para conseguir una meta. Nuestro ídolo estuvo al borde de la muerte, pero luchó en todo momento y hoy se lo ve con fuerzas intentando recomponer su carrera deportiva. Sabemos que ese será un paso difícil y que el tiempo dirá hasta que punto podrá llegar. De todas maneras, el mérito de tenerlo en las condiciones en que se encuentra, mostrando su vitalidad inalterable ya es un parámetro demasiado valorable como para dejarlo de lado.
El apoyo de la gente es una prueba contundente que el pueblo paraguayo, cuando hay liderazgos serios, transparentes, confiables se junta buscando en torno a ciertos objetivos. En esta ocasión el bien solicitado era cuasi intangible, porque lo que se solicitaba era la recuperación del futbolista, que estaba en mano de los médicos tratantes y de los intervinientes. De todas maneras, la manifestación espontánea, hace dos años demostró la forma en la que la gente se unió pidiendo esta alegría que ahora la estamos disfrutando, Cabañas recuperado, con su vida sin riesgo, a un paso de volver a las canchas.
También es muy importante destacar el apoyo de su familia, que se mantuvo siempre confiada, acompañando todo el proceso y brindando a Salvador el apoyo espiritual imprescindible para que pueda salir de esta situación. Los afectos, el amor del entorno familiar es un bien que lentamente fue perdiendo su preponderancia en el país. Solamente estamos en contacto el tiempo necesario, olvidamos lo mucho que se puede conseguir reviviendo el valor de una familia cohesionada.
Esperemos que Salvador pueda seguir derribando mitos, agrandando su milagro, demostrándonos que su espíritu guerrero, por el que fue bautizado el Mariscal de la albirroja, siga intacto y que su recuperación le permita disfrutar de lo que tanto le gusta y por lo que nos dio tantas satisfacciones, jugar al fútbol. El tiempo será el que pueda desvelar este misterio. Mientras tanto, todo lo que ya hizo es inconmensurable.
Como paraguayos, que deseamos superar las adversidades, tenemos que agradecerle a Salvador Cabañas, que con su vida, nos demostró que todo lo que uno quiere se puede conseguir. Solamente se tiene que poner garra, corazón y con el apoyo de los afectos, para convertir a las dificultades en simples obstáculos. Que una vez superados ayuden a dimensionar todo lo que se puede cuando se quiere de verdad. ¡Gracias Salvador! ¡Grande Mariscal!