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Crisis de representatividad

enero 26, 2012

Cada tanto se instalan temas que surgen para la discusión pública y que están un tiempo en los medios. Presentan algunas características comunes muy particulares: Indignan a la ciudadanía, no se comprende bien el origen de los mismos y la defensa de los argumentos a favor de los mismos está a cargo de personas que dicen tener cierta representatividad en el sector, aunque simplemente son conocidos y quizá valorados, solamente por sus propias madres.

La cuestión que está en la palestra en estos días es una Ley de Músico que busca regular la actividad de los mismos en nuestro país. Las medidas adoptadas en esta ley están alejadas de la realidad, puesto que incluso buscan crear un carnet habilitante, solicitar una acreditación de una formación académica, así como la expedición de una Visa de trabajo para artistas extranjeros y la imposición de un 5% de tributos como pago por su actuación en el país.

La legislación, que cuenta con aprobación de la Cámara de Diputados generó todo tipo de reacciones de artistas independientes y de amantes de la música, con lo que consideran será una forma de cercenar el trabajo de miles de músicos compatriotas, con la consecuente eliminación de la difusión de obras nacionales, por disminuir la cantidad de representantes en condiciones de cumplir con esta norma totalmente innecesaria.

En medio de esta situación aparece una figura que preocupa, porque replica esquemas que se viven en otros ámbitos de nuestra sociedad. En este caso está personificada en César Burián, presidente de la Asociación de Músicos del Paraguay, principal defensor de la propuesta de regular la actuación de los músicos. Porque además de su conducta irresponsable, soberbia e irrespetuosa (faltó el respeto públicamente a músicos de la trayectoria de Alberto de Luque) es alguien que no representa a nadie. No tiene un respaldo legítimo a su intención de regular la actividad de los artistas compatriotas. Él es el único defensor de esta propuesta que generó más rechazos que adhesiones.

Para complicar más aún el panorama, este personaje cuenta con el soporte de parlamentarios que no solamente presentaron este proyecto de ley, sino que consiguieron que pase la instancia de Diputados con la aprobación correspondiente. Nuevamente se repite un esquema perverso, se legisla sin pensar en los intereses de la mayoría, sino para beneficiar a un pequeño entorno.

Este tema de la Ley del Músico es un botón de muestra de la ausencia de liderazgos serios en nuestro país y de la ligereza con la que se asumen posturas sin tener en cuenta el interés de la mayoría. Hoy la cuestión pasa por este tema. Sin embargo, cuando vemos luchas que son necesarias y con sustento en la realidad social que vivimos el planteamiento es el mismo. Líderes sociales, campesinos, sindicales que se escudan en las necesidades de la gente para intentar sacar una mejor tajada en beneficio particular.

Las instituciones de nuestro país requieren de una modificación estructural importante porque son funcionales a oportunistas y no están pensadas en el interés general. Mientras no comprendamos que esta estructura no va a cambiar sin que se realice una profunda transformación desde las bases, es decir, con la participación activa de la gente, vamos a seguir repitiendo estos errores. Así de sencillo y contundente es el tema.

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